domingo, 7 de abril de 2013

Relatos de lo inesperado.




En ‘La Señora Bixby y el Abrigo del Coronel’ y ‘Placer de Clér’ se aborda el tema del estafador estafado, con una sutileza que pone los pelos de punta al lector; a mi modo de ver, los más conseguidos son los que tratan sobre la venganza de la mujer contra su marido, tras ese resentimiento insinuado que ha podido durar años, que son ‘William y Mary’, ‘La Subida al Cielo’ y ‘Cordero Asado’. El salto al género de terror es más explícito en ‘Edward el Conquistador’, ‘La Patrona’ y ‘Jalea Real’, en la que se insinúan unas consecuencias espantosas y deja al lector con un montón de preguntas no contestadas. Por último, hay que destacar el relato ‘Galloping Foxley’, en el que un hombre feliz con una vida rutinaria recuerda el pasado de una manera escabrosa al prejuzgar a un pasajero del tren que toma todos los días.
Un aviso importante: ‘Relatos de lo Inesperado’ no es un libro para todo el mundo. Es preciso embriagarse de la atmósfera que se propone, es necesario que nos caiga simpática la perversidad y el morbo que se erigen realmente como verdaderos protagonistas del conjunto. En la mayoría de las ocasiones, los pasajes que se narran son tan visuales y descriptivos (sobretodo porque el narrador suele estar en tercera persona), que combinados con esa fina mezcla de ironía, cinismo, sarcasmo y hasta nihilismo, que logran establecer unas bases literarias insuperables. Roald Dahl derrocha impacto, talento y un espíritu observador en este libro. Leerle es aprender, es jugar a su juego y vuelvo a repetirlo: más que una lectura, es una experiencia.

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